MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y/O AGRUPACIONES CICLISTAS: ¿QUIÉN DARÁ EL SEGUNDO PASO?

Es complejo construir un espacio ciclista en la ciudad, asumiendo que de manera constante hemos defendido el uso de la bicicleta ante los medios de comunicación, más incluso, que ante la misma sociedad.
No hace demasiado tiempo a quienes se les veía en bicicleta se les gritaba “cómprate un auto perico” imitando la frase del comercial ochentero que hoy en Youtube cuenta con cerca de 13 mil visitas. Un video-comercial que muestra a un hombre “Perico” (Nissim Sharim) pedaleando en su pistera, camino a casa de su amada Ismenia (Delfina Guzmán); mientras en el trayecto ocurrían dos situaciones: primero Perico repetía la frase “Ismenia, mi amor” y segundo: automovilistas, obreros y escolares le gritaban “cómprate un auto perico”. Radicalizando la acusación de looser ante quienes andaban en bicicleta en Chile, pues se comprendía que lo hacían por no tener dinero para comprar un auto.
Éste comercial no sólo gestiona una actitud de consumo hacia lo que, en ese entonces refleja el “progreso” pinochetista; sino también da rienda suelta al endeudamiento a través del incentivo de los “Créditos Automovilísticos” en el, en ese entonces, “Banco Santiago” hoy “Banco Santander”. El comercial restablece además un punto de análisis respecto a la relación entre los medios de comunicación, el neoliberalismo y el desprestigio hacia nuestra bicicleta, vinculándola con la burla.
Mi re-encuentro, a través de los años, con el andar cletero radicó en que mis amigos poetas de San Bernardo, la utilizaran para moverse sobre tan gran comuna. Así yo la asocié a la visualización poética y al libre tránsito: la re-semanticé pues transformé el sentido de una realidad conocida o aceptada para renovarla (Zecchetto), alejando la carga económica negativa por una positiva y a favor de la libertad económica y de movimiento.
Poco a poco los medios de comunicación han menguado su batalla contra los ciclistas, ya no ligándolo “al eterno conflicto entre automovilistas y ciclistas o peatones” sino, al aumento del cuerpo ciclista en Santiago y la falta de políticas públicas y de condiciones mínimas de seguridad para quienes ayudan a descongestionar las arterias de Santiago.
No obstante, aún en el 2013, aparecen uno que otro reportaje sobre peatones molestos con ciclistas. Incluso, podríamos decir que forma parte de la pauta anual de los periódicos. No pasa un año sin tener que encontrarnos con reportajes de dudosa calidad literaria y ética.
Títulos como “Los 5 pecados de los ciclistas que enervan a los peatones” (Gerardo Beltrán) o “Con canasto las peores” (referido a las ciclistas que se movilizan en bicicletas de paseo); no generan una aproximación consciente, investigativa y responsable, sino que dan cuenta de una actitud alejada del periodismo. De ese periodismo descarado que generaliza y establece prototipos del odio para la sociedad.
Gerardo Beltrán, responsable del artículo sobre los pecados de los ciclistas; en la introducción nos entrega disculpas como: “lo bueno es que cada día más gente hace ejercicio y ayuda a descongestionar y limpiar la ciudad…” o bien “necesitan desplazarse a sus lugares de trabajo y estudio con mínimas condiciones de seguridad”. Sin embargo, estas frases son sólo un colchón de espinas congruente con su verdadera entrega de los pecados: “Una vez fui golpeado en un brazo con el manubrio de uno que venía por detrás. No pude esquivarlo y el sujeto tampoco se detuvo. Ninguno de estos vehículos porta patente o algo para identificarlo y denunciarlo, explicaba Darío Meyer…” (LUN, 2012).
Una segunda columna publicada es de Felipe Pumarino, un periodista misógino que declara: “las peores son esas delicadas clones de Amélie en sus bicis con canasto, quienes por llevar faldita piensan que pueden aplastarte sin pedir permiso ni disculpas”. Su omnisciencia absoluta y su posición de superioridad sólo delata su respiro sobre alguna herida, al caricaturizar a las mujeres, sólo por el hecho de andar en bicicleta con falda (¿Es que también nos quiere decir cómo vestirnos para andar en bicicleta?). También declara que un ciclista “al pedalear toma una decisión valiente –competir con espacio en vías no diseñadas para su desplazamiento- pero siempre voluntaria”. Pero reconocer eso es simplemente es echar pelos a la leche, pues para él lo voluntario aquí es también comprendido como pecado.
En todo lo relativo a dicho reportaje se tapa el sol con el dedo. Debo agregar que en muchos reportajes pareciera ser sólo una la voz autorizada para referirse a la defensa ciclista y ésta siempre se vincula con representantes de organizaciones acordes a directrices del gobierno. Sin embargo lo que ocurre en la práctica es que se han generado estallidos de organizaciones ciclistas lo que da cuenta de una diversidad de formas y al mismo tiempo se hace evidente que la o el presidente de alguna organización ciclista no puede representarnos a todos, para ello mejor una asamblea de representantes pertenecientes a organizaciones ciclistas.
Hoy, entonces, el problema real es que quienes tienen las opciones concretas de aportar al debate para la solución de los problemas ciclistas, han traspasado cómodamente la solución a otros, como también lo hacen los medios de comunicación más tradicionales.
Los insto, señoras y señores periodistas, directores y editores de los medios de comunicación, señoras y señores representantes de instituciones ciclistas afianzadas con el gobierno, a generar las acciones vinculadas con el cambio de normativas que favorezcan a los ciudadanos en bicicleta. Y si me equivoco, porque sí han tratado de realizar estas acciones, los insto entonces a denunciar a quiénes (diputados, senadores, empresas, organizaciones) no permiten que sean llevados a cabo.
Hagan la pega señores periodistas, que por burlarse de sus lectores, no les pagan.
Lo mismo va para las agrupaciones ciclistas: debemos organizarnos en extenso y transparentar los topes de actual la legislación que impiden lograr las condiciones mínimas de seguridad ciclista. Ese debe ser nuestro segundo paso a seguir.
Por Claudia Kennedy
Referencias:
- Fuente de imagen: Alexanderer
- LUN, 2012. Domingo 30 de diciembre de 2012, Las últimas noticias, pag.4.
- Zecchetto, Victorino. El persistente impulso a resemantizar. En Universitas, revista de ciencias sociales y humanas


























